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La caída de los velos

Soy la Conciencia Crística derramando mis bendiciones sobre ti, permite que a través de mi rayo dorado todas tus células se bañen de amor, de renovación, de alegría, de éxtasis, de belleza. Permite que todo tu ser sea colmado en cada uno de los recovecos de tu corazón, de tus células y átomos.

Aquí estoy extendiéndote la mano para mostrarte un camino posible para ti, si tú lo eliges y te animas a correr los velos de la realidad que crees como posible.

Vacía tu mente y escucha mi mensaje:

La realidad no es otra cosa que lo que tú crees que es, con esto quiero decirte que todo el universo que vive ante tus ojos es tu propia creación. Lo que decides hacer con ella depende de ti, hay infinitas posibilidades a tu disposición.

Hay un velo al que la humanidad se resiste a dejar caer, o al menos a cuestionar, y es la naturaleza de la realidad. Adentrarse en esa pregunta produce un gran temor ya que trastoca los cimientos en los que la cultura y la historia de la humanidad se ha formado en su conjunto, es como hacer temblar los pilares de la realidad tal como fue y es concebida.

Observa tu miedo a dejar caer esos pilares, esos ladrillos con los que está construida sólidamente tu concepción acerca de la vida y del mundo. Esos ladrillos han sido tu casa hasta ahora, en esa casa has vivido hasta el momento. en esos ladrillos has construido una pseudo seguridad en la que has basado tu vida. Te estoy invitando a que dejes caer esa construcción.

¿Puedes ver cuánto te resistes y te aferras a lo antiguo, a lo conocido? Siente el miedo a que se desmorone eso que has creído que era tu hogar, construido por cada uno de esos ladrillos de lo que has llamado realidad.


Cada ser humano aquí presente, encarnado en este momento histórico, está viviendo un proceso de desmantelamiento. Este es un proceso gradual y paulatino que está sucediendo en forma individual y en forma colectiva. Observa tu propia resistencia a dejar caer los velos, observa tu propio aferramiento, es el mismo aferramiento de la conciencia humana y, como parte de ella, te resistes a lo desconocido, le temes, le rehúyes, lo consideras peligroso, has construido un hogar en eso que llamaste realidad hasta ahora. Dejar caer esos velos es equivalente a andar desnudo por la vida y a dejar atrás el antiguo hogar, el que creíste que era tu hogar, es una experiencia que trastoca cada uno de tus átomos en un nivel muy profundo.


Cada ser humano irá tolerando en qué medida puede realizar este despojamiento, en qué medida está dispuesto a dejar caer estos velos. No hay nada exterior que te lo impida, ya que atravesar cada velo de la realidad es y será una decisión y un peldaño en el recorrido a medida que te sientas listo y preparado, a medida que encuentres la disposición interior para dar este paso.

En la suma de cada paso individual se irá creando una masa crítica, un conjunto de seres que irán abriendo una brecha en la conciencia colectiva.


Este es un tiempo de caída de paradigmas, están bajo el proceso de transición de lo viejo hacia lo nuevo, y como tal, es confuso, resistido, lleno de indecisiones, idas y venidas, hasta que esté instalado y anclado completamente en el plano terrestre en la medida en que muchos vayan avanzando en el recorrido, animando e inspirando a cada vez más personas, cada vez más almas que sientan el llamado interno hacia la posibilidad de crear una nueva vida con nuevos pilares en la construcción de nuevas realidades.


Por ahora todo esto puede sonar a ciencia ficción en muchos sentidos. La mente racional puede seguir intentando aferrarse a sus propios ladrillos. En ese proceso, el llamado del alma será el que conduzca en el camino y la mente será su seguidora.

La mente racional se resistirá a dar estos pasos, es necesario que lo sepan. No esperen que las partes que se aferran a los hábitos estén de acuerdo en ir hacia lo nuevo, hay aspectos de la psiquis que serán refractarios, esto siempre ha sido así. El hecho de saberlo puede servir de ayuda y también el entender que la forma de encarar este tema es similar a relacionarse con un niño que tiene sus caprichos, aversiones y preferencias, un niño que quiere quedarse en casa junto a su madre.

Cualquiera sea el simbolismo, observa cuál es la “madre” y la “casa” a la que estas aferrado.


El proceso de nacimiento hacia lo nuevo siempre es incómodo, una parte anhela quedarse allí en una conciencia uterina que no desea atravesar el canal de parto, pero hay otra que la lleva hacia ello indefectiblemente.


Todas estas son metáforas para estos tiempos y cada uno está en ese proceso de nacimiento, de cambio de paradigma y de estado, y claro que es intenso. Hoy pueden ver sus vidas con estas metáforas, la salida del útero, la salida del hogar materno, las distintas salidas al mundo en distintas fases del recorrido de un ser humano cada vez que se aventura hacia nuevos territorios.

Tendrán que abrazar ese miedo y al mismo tiempo sentir el impulso de nacer a una nueva vida, el impulso de abrir la puerta, el impulso de dejar la vieja casa atrás y avanzar sin retorno.

En principio será un proceso adaptativo, de la misma manera que un niño cuando escolariza, yendo y viniendo del hogar materno al mundo y del mundo al hogar materno de regreso, hasta que llega un momento de no retorno, esa fase todavía no ha llegado.

Pueden utilizar estas metáforas para comprender los tiempos que están en curso, y las fases de vaivén e inestabilidad a las que están sujetos actualmente.


Continúen yendo y viniendo hasta que el proceso madure, cada uno a su tiempo y a su forma. El miedo a dejar caer los velos se irá disipando. Con las idas y las vueltas algo irá tomando coraje internamente, hasta que estabilicen un nuevo estado interior que se irá plasmando en sus vidas y en el mundo.


Anímense a ser testigos y protagonistas de este nuevo comienzo, la invitación sigue en pie y siempre lo estará. Cada uno encontrará su momento para decirle SI y aceptarla, mientras tanto, la mano sigue extendida allí, invitándote a que cruces un nuevo portal.


25 de septiembre de 2021




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